Revisado y aprobado por la pedagoga en educación física y nutricionista Elisa Morales Lupayante.
Escrito por Andrea Caillet Bois
A pesar de que hasta hace muy poco no resultaba cuestionable el hecho de usar papel aluminio para cocinar, lo cierto es que conviene hacerlo. Por otra parte, se ha discutido mucho acerca de cuál es la cara que debe estar en contacto con los alimentos: si la mate o la brillante.
Por lo general, el papel aluminio se utiliza con tres fines: para cubrir las superficies donde se van a cocinar los alimentos (al horno, por ejemplo), para conservar alimentos (envueltos) o bien, mantenerlos calientes una vez se terminan de cocinar.
A pesar de que resulta ser un objeto útil, fácil de manipular y sumamente asequible, ¿es realmente inocuo? ¿Qué tanto conviene utilizarlo? A continuación profundizaremos más en el tema.
El papel de aluminio consiste en una lámina muy fina de dicho material que se enrolla sobre un cilindro de cartón para que pueda ser cortado y utilizado con facilidad, según se necesite. El grosor de la lámina no suele llegar a los 0,2 mm y es sumamente flexible.
El aluminio es uno de los metales que más se utiliza desde el siglo XX, después del acero. Se extrae de la bauxita, un tipo de roca sedimentaria. Tiene una vida útil muy larga y es un buen conductor de la electricidad y el calor. Otras de sus propiedades más destacadas son:
El aluminio (aleado con otros elementos) es un material muy económico que puede encontrarse en forma de cubiertos, ollas, sartenes y muchos otros utensilios de uso común. Ahora bien, hay que aclarar que el uso de estos utensilios no resulta perjudicial para la salud.
Sin embargo, envolver alimentos en papel aluminio y llevarlos al fuego u horno a altas temperaturas, puede ser peligroso. Principalmente con ciertos tipos de alimentos como los ácidos o picantes. Para entender este punto, repasemos algunos detalles.
Una vez que el aluminio ingresa al organismo, este lo puede excretar, pero solo en pequeñas cantidades. En otras palabras, una ingesta mínima de aluminio no trae problemas. Como indicador se puede tener el valor de 40 miligramos por kilogramo de peso por día.
Cabe destacar que, día a día, estamos más expuestos de lo que creemos a este metal. Se le puede encontrar en diversos alimentos y lugares tales como:
Entre los trastornos más comunes de encontrar, con elevados rastros de aluminio en el organismo, se pueden citar las siguientes patologías:
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Un factor importante para disminuir la cantidad de aluminio es no frotar las ollas tras la cocción de los alimentos. Estos utensilios de aluminio tienden a oxidarse y formar una capa inerte que evita que el aluminio se mezcle con los alimentos.
El problema radica en cocinar los alimentos envueltos en papel aluminio, ya que este es desechable y no va a crear esa capa inerte antes de utilizarlo. Al momento de la cocción, el aluminio migra hacia los alimentos de una manera superior a los límites que se consideran inocuos en el organismo.
En conclusión, no hay ningún problema en utilizar papel de aluminio en la cocina para almacenar y manipular los alimentos. Sin embargo, no es recomendable utilizarlo para cocinar a temperaturas elevadas.
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Los contenidos de esta publicación se redactan solo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar o sustituir diagnósticos, tratamientos o recomendaciones de un profesional. Consulta con tu especialista de confianza ante cualquier duda y busca su aprobación antes de iniciar cualquier procedimiento.
Revisado y aprobado por la pedagoga en educación física y nutricionista Elisa Morales Lupayante.
Escrito por Andrea Caillet Bois
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